viernes, 27 de marzo de 2009

Metaphysical Hangover

Hace un tiempo me encontré este párrafo en un ensayo de The New Yorker.

"Hangovers also have an emotional component. Kingsley Amis, who was, in his own words, one of the foremost drunks of his time, and who wrote three books on drinking, described this phenomenon as "the metaphysical hangover": "When that ineffable compound of depression, sadness (these two are not the same), anxiety, self-hatred, sense of failure and fear for the future begins to steal over you, start telling yourself that what you have is a hangover. . . . You have not suffered a minor brain lesion, you are not all that bad at your job, your family and friends are not leagued in a conspiracy of barely maintained silence about what a shit you are, you have not come at last to see life as it really is." Some people are unable to convince themselves of this. Amis described the opening of Kafka’s "Metamorphosis," with the hero discovering that he has been changed into a bug, as the best literary representation of a hangover."

Este guayabo se parece mucho a la adolescencia, a la crisis de los treinta (o casi treinta) y, seguramente, a la de los cuarenta.
Entonces, cuando me llegue la crisis, ¿qué hago? ¿Me tomo un Alka- Seltzer y pienso que todo se va a pasar? Mejor un Bloody Mary. O más, bien, le rezo a Santa Viviana, que es la santa del guayabo.

3 comentarios:

ángela cuartas dijo...

Un guayabo metafísico también puede ser una extraterrestre agraciada y joven o la esencia inmaterial que hace olorosa y axilar a la flor del guayabo. Prefiero esas opciones, el otro, el de verdad, es como una adolescencia y no hay nada peor que la adolescencia. Bueno, provocarla, como hice yo hace ocho días mezclando ginebra, cerveza y tequila. Guácatelay saudade.

ángela cuartas dijo...

¿Santa Viviana?

Color entropy dijo...

Sí, eso vi por ahí, que Santa Viviana es la santa del guayabo, ¿qué me dices? También de los epilépticos, si no estoy mal. Convulsiones a la larga.

Y pues nada, me gusta tu adolescencia, no la que te causa saudade, pero sí la que te hace quedarte conmigo de fiesta hasta las 4.