miércoles, 23 de septiembre de 2009

Constancia y disciplina

Desde hace algunos días hay alguien que toca flauta en mi edificio. No sé si es mi vecino o su invitado francés. Lo único que sé es que no es un experto en eso de la flauta. A veces logra que suene bien, otras no, pero no se rinde, llega a una nota que no era, que suena mal, y vuelve a comenzar.

Después de algunas notas se vuelve a equivocar, justo, justo cuando ya sonaba como una melodía. Pero vuelve a empezar. Siempre con amor, la flauta suena como si la estuvieran tocando con amor, como si le estuvieran susurrando qué hacer, como hacen los padres con sus hijos chiquitos... "ve y le das un besito a tu abuela".

Cada vez que vuelve a comenzar luego de una nota fallida, yo me emociono un poquito y ruego por que lo logre, por que llegue a ese final de la canción que yo todavía no he oído. Le tengo mucha fe a este nuevo flautista y me alegra cuando toca, cuando ensaya. Lo admiro un montón.

Esta noche, mientras hacía la comida, pensé que no hubiera podido ser músico o deportista o algo que requiriera toda esa práctica y dedicación. Bueno, lo que hago todos los días requiere práctica y dedicación, pero yo siento que solo lo hago, sin mayor esfuerzo, pero con amor. Tal vez así se siente un músico. También me di algo de palo pensando que necesito más constancia, sobre todo para las amistades y el amor, y disciplina, para mil vainas que ni vale la pena mencionar.

Pero ahora que escribo no me voy a dar palo, solo quiero pensar en lo mucho que admiro a los músicos, lo que les agradezco todo el tiempo y en lo mucho que me gusta lo que hago, porque seguro que hay alguien que me agradece también.

6 comentarios:

Andrés Zapata dijo...

Buen post :)

COPO dijo...

Yo creo que sí habrías podido ser música, algo así como cantante de pop y creo también que habrías tenido éxito.

natalia dijo...

Yo que pude haberme dedicado a la música, pasé por todo lo que está pasando tu vecino y traté de ser disciplinada y constante, pero no es nada fácil. Cuando tuve que tomar la decisión, supe que no quería dedicarme únicamente y por completo a la guitarra, por más de que la adorara. La música es muy gratificante cuando finalmente se logra, pero ser músico sí es muy difícil... Y ahora, escribiendo esto, veo que tal vez le debo a la música mucho más de lo que creía, sobre todo, la disciplina. Me encantó este post.

CarolinaVK dijo...

Pues me hubiera encantado ser cantante de pop. Algunos domingos por la mañana soy, siempre antes del desayuno.

Igual creo que la música está ahí, y si uno la estudió alguna vez, pues mucho más.

Me gusta que les haya gustado el post. A mí también.

maggie mae dijo...

a mi también me encantaría tener la disciplina de los músicos. mi mamá es pianista y es impresionante, no sólo porque se sienta al piano cada que tiene un minuto, sino por el amor con que lo hace. a veces dice, ay que rico ir a estudiar.

CarolinaVK dijo...

Sí, ese es el amor que yo siento cuando voy a conciertos y esa gente está allá al frente haciendo lo que más les gusta y felices.

Mi papá siempre trató de hacerme tocar piano, pero yo nunca quise porque pensé que era una frustración de él, no mía. Ahora que cada día me parezco más a él, me doy cuenta que voy pa' las mismas. Tocará tener un hijo a quien achacarle lo mismo que le achacaron a uno, incluso sin querer.